De la relatividad del tiempo y las horas robadas
Todo el que haya intentado estudiar alguna vez ha vivido un momento así. Tras un periodo de estudio mas o menos largo decide hacer un descanso de, por ejemplo 10 minutos, lo justo para bajar a la cafetería a por un café rapidito y a estudiar de nuevo. Con esta directriz en mente se baja hasta tan poco acogedor lugar (salvo para José Antonio, que parece apreciar en ese amarillento zulo algo que a mi se me escapa y que lo mantiene durante largas horas allí metido por su propia voluntad, o mejor dicho falta de voluntad), se pide el café y se sienta uno con algunos amigos que dejan escapar alli su vida cual agua que mana por un grifo abierto. Cual es entonces la amarga sorpresa que te embarga cuando, al mirar el reloj esperando encontrar algún minuto mas de margen de tu escueto receso compruebas con pesar que llevas media hora en tan insano recinto. ¿Que ha pasado con esos 20 minutos que faltan?, ¿quien se los ha llevado?
Pongámonos ahora en otra situación distinta. Suena el despertador, levantas el parpado como si del telón de un teatro se tratase y miras la hora. Toca levantarse, piensas. Entonces, en tu cruenta lucha contra el sueño que parece aplastarte contra el colchón, parpadeas, y al volver a abrir los ojos te encuentras igual de cansado pero han pasado los minutos e incluso las horas, dependiendo de la perezosidad (mmm, me gusta esta palabra, pero creo que me la he inventado) intrínseca del individuo y de lo cansado que lo mantengan sus circunstancias. No cabe mas que preguntarse donde han ido esos preciosos minutos que tan taimadamente te han sido arrebatados
Tras años de reflexión e investigación llegue a una encrucijada de solución difícil: o bien el tiempo pasa mas rápido cuando nos lo pasamos bien (en el primer supuesto) y nos quedamos dormidos en eso que nos parece un parpadeo (en el segundo) o por el contrario existe algún tipo de mafia organizada que mediante técnicas que escapan al entendimiento del común de los mortales arrebatan minutos a descuidadas victimas para revenderlos luego en un mercado negro del tiempo
Evidentemente concluí que esta última era la hipótesis mas acertada, pues daba explicación a ambos supuestos y a multitud d casos similares, por no mencionar la elegancia del razonamiento y lo fundamentado del aserto. Además, la teoría de la cronomafia explica otro par de fenómenos desconcertantes. Dejad pues que ilumine vuestras pobres mentes cual si de un Iker Jiménez se tratara, con toda la mesa llena de sesudos volúmenes de “como cocinar con yesca y pedernal” “el papel higiénico de una sola capa, el enemigo en la sombra” o “Si la tela es gorda no huele tan mal: aprende a llevar el disfraz del salón del manga durante 2 semanas sin quitártelo” que automáticamente me autorizan a soltar cualquier parida con una desconcertante seriedad.
Todos conocemos a un individuo capaz de llevar por delante varias tareas con un éxito que a nosotros se nos niega. Gente que se saca la carrera a curso por año, tiene novia, juega al fútbol, va al gimnasio, da conferencias en naciones unidas, investiga con
Sin embargo, la cronomafia tiene un malévolo sistema de facturación solo comparable en perversidad a las teleoperadoras y los parkings, de manera que te obligan a pagar horas completas aunque tu solo necesites una fracción. ¿Qué pasa con esos minutos que restan? Estos minutos son reintegrados a los dueños originales para no alterar el continuo espacio – tiempo mas haya de lo que el frágil equilibrio cuántico permite. Así, los minutos restantes, que siempre son menores que los sustraídos originalmente, se devuelven en el transcurso de tareas dolosas para la victima con lo que esta que experimentó la taimada sustracción temporal sufre ahora otra perniciosa practica de esta vil organización, viviendo esos momentos que todos hemos experimentado en los que el reloj parece no avanzar, y un cuarto de hora parece infinitamente mas largo de lo que realmente es.
Así pues estad atentos, yo ya duermo con un cepo para osos cerca de la cama por si puedo arrancarle un pie a un sicario de tan mezquina organización

1 Comments:
Pues hoy mismo hje sufrido un robo de tiempo a la hora de levantarse q sono el despertador a las 8:30 y cuando abrí el ojo eran las 9:15...y no recuerdo haberme acostao otra vez...
Es una apradoja temporal bastante complicada de analizar pero seguramente descubramos que no es más que estamos tan agilipollaos a ciertas horas q hacemos las cosas sin pensar (si es q alguna vez pensamos)
Lo más raro que me ha llegado a pasar ha sido al reves, cuando me acosté y al darme cuenta de que me estaba quedando dormido (no se com ome dí cuenta pero lo hie), levanté la cabeza y habían pasado 2 horas...ofus...y eso q estabamos de guardia econ cruz roja...
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